EEUU emplazará 10 aeronaves de transporte Osprey en una base militar en el oeste de Tokio

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La Fuerza Aérea de Estados Unidos va a emplazar una unidad especial de unos 400 efectivos a cargo de una decena de aeronaves de transporte Osprey en una base militar en Tokio.

El lunes, el Departamento de Defensa estadounidense anunció el plan que prevé estacionar 10 aeronaves Osprey CV-22 en la base aérea de Yokota, situada en la zona oeste de la capital japonesa. Tres de ellas serán apostadas en 2017 y las otras siete llegarán para 2021.

Un oficial de la Fuerza Aérea estadounidense ha declarado a la NHK que la unidad, integrada por cerca de 400 miembros de la fuerza de operaciones especiales, se encargará de las aeronaves de rotor inclinable.

La construcción de las instalaciones de mantenimiento empezará probablemente en el segundo semestre de 2016 y terminará en el segundo semestre de 2019. Informe de NHK WORLD.

Artículo publicado por Portal Mie
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Japón rompe el tabú armamentístico con su primera feria de defensa

Publicado em 14 de mayo de 2015, em Noticias de Japón
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Japón acogió hoy su primera feria internacional de defensa en un momento marcado por los cambios legislativos en el país, para permitir la exportación de armamento y reforzar el rol de sus fuerzas armadas por primera vez desde el fin de la II Guerra Mundial.

La ciudad de Yokohama, al sur de Tokio, fue escenario de MAST Asia 2015, muestra que aúna a representantes de alto nivel de fuerzas marítimas y otros cuerpos de defensa de distintos países con un centenar de fabricantes del sector, un evento que, por escala y contenido, resultaba hasta hoy algo inédito en el archipiélago.

La cita, que durará hasta el 15 de mayo, coincide con la presentación parlamentaria el próximo viernes por parte del Gobierno del primer ministro conservador, Shinzo Abe, de un conjunto de leyes para potenciar las capacidades operativas de las Fuerzas de Auto Defensa (Ejército) niponas.

El cambio normativo responde a la polémica reinterpretación de la Constitución pacifista -que impedía a las tropas niponas defender a países aliados en caso de ataque- aprobada por el propio Ejecutivo Abe en 2014, año en el quetambién levantó las autolimitaciones que tenía el país para exportar tecnología militar.

La desaparición de estos símbolos de la senda antibelicista que Japón aceptó seguir tras su derrota en la II Guerra Mundial y la celebración de un evento de esta naturaleza no son mera coincidencia a ojos de los expertos.

«El evento obviamente busca romper tabúes y mostrar que Japón está tratando de dejar atrás -con cautela, eso sí- su tradicional prohibición de exportar armas», explica a Efe Richard Bitzinger, investigador en el programa de asuntos militares de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam de Singapur.

En un contexto marcado por la creciente pujanza militar china en la región, Tokio da señales de que se encamina hacia una nueva etapa en la que quiere un rol de mayor peso, algo que Washington, su principal aliado, ve con buenos ojos.

Los vecinos que padecieron la expansión colonial del Imperio nipón a principios del siglo XX, especialmente China y Corea del Sur, ven en cambio con recelo el cambio de guión y no dejan de subrayarlo desde que Abe, un político con una merecida fama de halcón, llegó al poder en diciembre de 2012.

En cualquier caso, MAST Asia puso hoy el foco en las empresas niponas con objeto de potenciar sus ventas al exterior o de que puedan unirse a futuros proyectos de desarrollo conjuntos.

El pabellón de Japón, donde se aglutinaron una decena de fabricantes que han ejecutado contratos para el Ministerio de Defensa nipón, fue sin duda el que más miradas atrajo.

Allí se vieron maquetas del Izumo, el buque armado por IHI que constituye el mayor portahelicopteros jamás fletado por Japón (fue desplegado el pasado marzo), o del submarino Soryu de Mitsubishi Heavy y Kawasaki Shipbuilding, modelo con el que Australia quiere reemplazar a sus avejentados sumergibles de la clase Collins.

También el avión anfibio US-2 manufacturado para operaciones de rescate marítimo por ShinMaywa y con el que ansía hacerse India, que también ha mostrado interés por los submarinos de clase Soryu.

Junto a estos proyectos estelares, otras empresas como Mitsui Engineering & Shipbuilding o Hitachi aprovecharon para presentar en el pabellón japonés un sistema de retirada de minas, sumergibles teledirigidos o la treintena de navíos suministrados hasta ahora a las fuerzas marítimas niponas.

«Las empresas niponas pueden tener suerte a la hora lograr proyectos subcontratados por empresas foráneas o a la hora de vender equipamiento no letal, como electrónica o sistemas de comunicación», afirma por su parte Bitzinger.

Sin embargo, el analista cree que «tendrán difícil» meter la cabeza en el mercado armamentístico por motivos que van desde una competitividad limitada tras años nutriendo a un mercado tan acotado hasta la oposición que muestran diversos grupos políticos nipones al comercio de armas.

También el hecho de que Japón sea un invitado tardío en un mercado saturado «y dominado por unos peces gordos (Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia) que levantan ostensibles barreras» para los recién llegados, apostilla.

EFE