Comentario: Japón debe reconsiderar la manera de ayudar a los damnificados por el desastre de marzo de 2011

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Se cumple cuatro años desde el terremoto y el tsunami que devastaron una amplia zona de la costa noreste de Japón. A fin de reconstruir las regiones damnificadas, el Gobierno japonés destinó una partida de unos 39.000 millones de dólares desde la fecha del desastre hasta marzo de 2014. Estaba previsto que estos fondos se usaran para proyectos tales como construcción de viviendas públicas para personas que perdieron su casa y traslado de distritos costeros a zonas más elevadas sobre el nivel del mar. Sin embargo, según un sondeo efectuado por una junta de auditoría, cerca del 60 por ciento del dinero no ha sido utilizado. Los auditores sostienen que esto se debe, en parte, al retraso en los proyectos de construcción, por eso han instado a los Ministerios y las Agencias implicados a agilizar la situación.

En el Comentario de hoy, Yutaka Okada, economista jefe del Instituto de Investigación Mizuho, nos explica por qué un alto porcentaje de los fondos no ha encontrado destino.

Okada empieza diciendo que el principal motivo es que, de entrada, la partida asignada a los trabajos de reconstrucción era excesiva. Además, los proyectos de obras públicas conllevan un proceso de planificación, obtención de terrenos y mucho trabajo coordinado. El problema es que las autoridades locales no poseen suficiente personal para llevarlo a cabo.

El experto pone el ejemplo de los proyectos de construcción de viviendas públicas que entrañan todo tipo de dificultades. En primer lugar, la orografía de las zonas damnificadas hace que no haya muchos terrenos llanos, a lo que hay que sumar que en muchos casos el propietario murió por el desastre. Es decir, añade Okada, el plan inicial del Gobierno no era realista. En su opinión, cuando las autoridades se dieron cuenta de que debían hacer algo rápidamente para ayudar a los habitantes a recuperar la normalidad, se centraron demasiado en asegurarse los fondos necesarios para llevar a cabo los proyectos de forma precipitada.

Además, prosigue explicando, se dio mucha prioridad a la nueva planificación urbanística pensando que sería la base para que los habitantes rehicieran su vida. Esto es bastante acertado en zonas de economía débil, ya que no se puede esperar la inversión del sector privado. Pero como los proyectos de vivienda están retrasados, unas 90.000 personas siguen alojadas en casas temporales.

El experto considera que el Gobierno debería haber destinado al principio más dinero a encauzar la vida de los supervivientes alentándolos, por ejemplo, a instalarse temporalmente en otras zonas. De hecho, los que sí dieron el paso ahora no quieren volver. Según un sondeo reciente, solo una pequeña parte de las personas que dejaron su pueblo natal desea regresar.

Okada advierte de que si no se toma ninguna medida, la población en las zonas damnificadas se reducirá sustancialmente. Aunque admite que construir diques, carreteras y viviendas es importante, él cree que en primer lugar habría que destinar fondos a revitalizar la industria local y crear empleo de manera que la gente pueda regresar. Por otro lado, en lugares donde esto sea difícil, si se acepta que reconstruir una ciudad es complicado, lo mejor sería asignar dinero para que los habitantes se instalen en otras poblaciones.

El experto considera que esta es un oportunidad óptima para que el Gobierno y todo el país, en lugar de precipitarse en la búsqueda de un uso para los fondos, reflexionen sobre lo que se puede hacer para que los supervivientes de la tragedia reconstruyan su vida. Informó NHK WORLD.

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