Compartir

“No se debate sobre un dogma, sino sobre una regla de vida que yo aprecio mucho y que es un don para la Iglesia”, expresó.

Papa Francisco
Papa Francisco

CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Francisco ve una “puerta abierta” en la cuestión de la reforma del celibato sacerdotal en la Iglesia Católica, una percepción que comunicó con naturalidad a la prensa a su regreso de Tierra Santa. Jorge Bergoglio hizo una vez más alusión a un asunto polémico al responder preguntas de la prensa y no mediante una declaración formal, en consonancia con otras referencias hechas sobre cuestiones no vinculadas estrictamente con la doctrina, que ha formulado desde el inicio de su pontificado.

El ambiente casi informal del pasillo de un avión, con decenas de periodistas que regresaban anteanoche con él de un viaje histórico de tres días a la cuna del cristianismo, dio pie para una mención breve pero significativa. “La Iglesia Católica tiene curas casados. Católicos griegos, católicos coptos (en Egipto), hay en el rito oriental”, recordó el Papa consultado sobre la práctica del celibato sacerdotal en la Iglesia occidental.

Y esto sucede “porque no se debate sobre un dogma, sino sobre una regla de vida que yo aprecio mucho y que es un don para la Iglesia”, admitió Bergoglio. La frase clave que permite conocer lo que piensa el Papa argentino llegó después, cuando recordó que “al no ser un dogma de fe, siempre está la puerta abierta”.

Esta posibilidad de diálogo sobre el tema llega después de la carta que un grupo de 26 mujeres envió días atrás al pontífice, pidiéndole una revisión de la disciplina del celibato, ya que vivieron o viven una relación sentimental con un cura y querrían hacerlo sin ocultarse. “Somos un grupo de mujeres que escribe para romper el muro del silencio y de la indiferencia con el que nos topamos cada día. Cada una de nosotras mantiene, ha mantenido o querría mantener una relación sentimental con un sacerdote”, afirmaron esas mujeres en la carta que hasta ahora no había tenido respuesta pública del Vaticano.

“El servicio a Jesús y a la comunidad sería desempeñado con mayor fuerza por un sacerdote que conjuga su sacerdocio con la vida conyugal”, agregaban. Francisco asegura que, por ahora, la cuestión no está entre sus mayores preocupaciones porque es un asunto “secundario” y que no habló del tema en su reciente viaje con el patriarca ortodoxo Bartolomé I. El celibato eclesiástico, es decir, la renuncia al matrimonio y la promesa de castidad, es obligatorio para los sacerdotes desde el II Concilio de Letrán, en 1139. Durante el vuelo de regreso a Roma, el Papa se refirió además a la pedofilia que, subrayó, no merecerá ninguna tolerancia ni adjudicación de privilegios a los curas acusados a la hora de ser juzgados.

Fuente eldia.com.ar

In this article

Otras Noticias