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EN AÑO NUEVO, CON GUALBERTO IMURA EN EL YASAKA JINJA.

&nbspEn año nuevo con Gualberto Imura en el Yasaka Jinja, templo de los diosesEl año nuevo nos motivó a ser como los de este país en el primer día. Si el conejo simboliza la bondad y sensibilidad, entonces esto había que ponerlo en práctica multiplicándolo en mil formas y maneras. Y es así como decidimos invitar a nuestro compatriota Gualberto Imura,  con quien nos conocimos mientras trabajábamos un reportaje pasado, a dejar de lado lo habitual en el primer día y sumergirnos en la tradición milenaria japonesa que se vive en estos días en todos los templos o Jinjas de este país.
Había una particularidad en nuestra motivación, nuestro amigo pertenece a esa legión joven recién llegada. El es producto de esa nueva oleada de latinos arribados a este país después del año dos mil para adelante. Arribó a fines del 2005 y de allí directo a la fábrica. Nunca había salido en sus momentos libres mas allá del circulo familiar en casa, o para una reunión deportiva. Conocía muy poco de esta festividad religiosa y este era el momento oportuno para salir de esa suerte de encierro. Sin embargo hay algo por destacar en su vida desde que pisó esta tierra: asumió su trabajo aquí con la misma disciplina que lo hizo para estudiar hasta graduarse de Ingeniero en Informática en su natal Bolivia. No hubo mas por conversar, sino esperar el día señalado.

Así llegó el primer día desde este año y nos fuimos hacia Kyoto, la antigua capital de este país, en donde se encuentra el templo de Yasaka, uno de los más concurridos de esta región en estos primeros días.” Siempre en los años anteriores lo pasé en casa y esta es la primera vez que ingresaré a un templo”, me dice mientras aún estamos en el tren. “En Japón no sólo hemos encontrado un puesto de trabajo, también hemos encontrado una riqueza más y esa es la cultura de este país que tiene igual o más valor que nuestro mismo sueldo”, le replico para motivarlo.
Nuestro tren está abarrotado de gente al llegar a la estación de Kawaramachi en donde bajamos y en rumbamos al templo que se encuentra muy cerca. Es medio día, por la madrugada a caído nieve y el frío se hace sentir. Busco en el mar humano a la primera dama que esté luciendo su kimono para la foto del recuerdo con mi invitado, pero sin embargo, es imposible divisar a alguien a primera vista.Todas las japonesas lucen bien abrigadas con ropa de invierno.

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Estamos por ingresar cuando de pronto, entre la multitud que ha llegado temprano y ya se retira, aparece la primera y única japonesa con su Kimono.” Esto es casi un regalo de los dioses dándote la bienvenida”, le digo a Gualberto y voy a su encuentro y le pido por favor, nos permita un par de fotos para el recuerdo junto a ella. Se emociona y accede gustosa y sólo tenemos unos segundos para ello mientras desde el fondo, en  una esquina, el “koma-inu” o león guardián petrificado, pareciera aprobar nuestro pedido mirándonos. Hacemos clik en nuestra cámara y yá tenemos lo que tanto soñaba Gualberto. Damos las gracias y nos despedimos de Haru Shan, quién nos preguntó por nuestro país de origen y se fué feliz de saber que un par de extranjeros se fijaran en ella.

&nbspEn año nuevo con Gualberto Imura en el Yasaka Jinja, templo de los dioses &nbspEn año nuevo con Gualberto Imura en el Yasaka Jinja, templo de los dioses &nbspEn año nuevo con Gualberto Imura en el Yasaka Jinja, templo de los dioses

Ingresamos y antes de avanzar, tenemos que lavarnos las manos y la boca, los labios mejor dicho. Para estar ante los dioses y rezar hay que ir limpios, le explico a Gualberto que está asombrado de lo que observa. En una parte lateral izquierda está el lugar por donde, desde la boca de un dragón, fluye el agua sagrada que hemos de utilizar para lavarnos. Hacemos fila y cumplimos como el resto de fieles y continuamos. “Vamos directo hacia el altar y luego pedirás algún deseo pensando en tu familia”, le digo a mi invitado. “Luego arrojaremos algunas monedas al interior del recipiente que se llama “SAISENBAKU”, continúo explicándole mientras seguimos en la dirección de la muchedumbre. Así llega nuestro turno, es difícil registrar una instantánea pero cumplimos este acto igual que los millones de japoneses que deben estar haciéndolo en este momento. La emoción nos envuelve al cerrar los ojos y encomendarnos a los dioses. Yo he pedido tener mucha salud y que no me falte trabajo en este año, juntando las palmas de mis manos e inclinándome hacia adelante como el resto. Mas no pude evitar mirar al cielo un instante como señal de que allí están mis padres. Es el mejor consuelo que a veces encontramos cuando ningún ser querido ya no está con nosotros en este mundo. Gualberto hizo lo suyo y proseguimos.

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Después de la oración nos dirigimos a la parte del OMIKUYI, que es el acto en donde sabremos de nuestra suerte en un nuevo período de vida. Allí sobre unas mesas, están colocadas unas cajas largas de madera, pequeñas y en cuyo interior, hay un sinnúmero de palitos de madera. El fiel toma esta caja y lo agita hasta que un palito de estos, salte finalmente por el orificio que existe en la parte superior de la tapa. Cuando esto sucede, el fiel procede a ver la numeración que tiene el palito en su borde, y entonces, después de regresar el objeto al interior y dejar la caja en su sitio, se dirige hacia donde están las MIKO SAN.
Ellas visten de blanco y rojo, y representan a las siervas de los dioses. Las MIKO SAN atienden en una fila de recintos y escuchan al fiel que le dice el número que salió, y entonces ellas buscan el casillero que lleva este mismo número, y de cuyo interior, extraen el mensaje escrito de los dioses en un papel y el cual le hacen entrega doblado en dos. El fiel lo recibe emocionado y se retira hacia un lugar apartado.

Aquí llega entonces lo más esperado. Ésto ocurre cuando pasa leer con suma atención lo que está escrito, que no es otra cosa sino, lo que sucederá probablemente dentro de su vida en este nuevo año. Sorpresa, asombro, alegría, tristeza, risas y muchísimo más es lo que se refleja por un instante en el rostro de los hombres y mujeres.Todos esperan un mejor trabajo, mucha salud y paz en su hogar, y tanto mas incluido el novio o la novia esperados.
Acto seguido, después de leerlo muy bien, proceden a doblar el papel a manera de una cinta o tira y lo amarran en una cuerda junto al resto de miles de mensajes escritos que simbolizan la voluntad de los dioses. Allí se quedarán durante todo el mes.

Otra manera de expresar o pedir un deseo a los dioses es el de hacerlo en un pedazo de madera plana al que se llama EMA. Allí se escribe en el reverso y luego se lo amarra en el lugar señalado dentro del mismo recinto. Hasta aquí todo bien, nuestro amigo boliviano continua observando con suma atención lo que nunca antes vió. Aún hay más por descubrir en tanto nuestras cámaras no descansan de registrarlo todo.

En otro lugar en tanto, se están vendiendo las famosas HAMAYA. Estas son unas lanzas de madera adornadas con cintas multicolores y en cuya parte superior, cuelga un EMAUSAGI. Es decir, una tabla exagonal de madera, de tamaño pequeño y en donde esta dibujado el conejo, el animal que los dioses han designado para este año. La HAMAYA es sagrada, los fieles lo adquieren y lo colocan en la entrada de su casa, en la parte alta del interior de la puerta. Allí estará durante todo el año protegiendo el hogar, en guardia y dispuesta a enfilarse contra cualquier espíritu maligno que intente ingresar a la vivienda. ” Aunque te parezca mentira, esto cumple una función ¿no te animas a llevarte una?”, insinuamos a nuestro amigo boliviano quien responde afirmativamente.
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Desde nuestra llegada han pasado ya dos horas y quisiéramos de que esto no termine y el día se extienda unas horas más para interpretarlo todo a nuestra manera. Sin embargo es difícil, el viento empieza a soplar y el frío nos va envolviendo . Aún nos queda por llegar a un lugar especial y vamos de una vez. Es la sección del OTOSO, que  es el lugar en donde se hace el brindis que con los dioses. Para ello, las MIKO SAN son las encargadas de servir el sake de arroz en unos platitos muy pequeños que se llaman SAKAZUKI. Estos platitos de color blanco también se venden a los fieles para que en su hogar lo utilicen. No hay límite de edad para los fieles en este brindis sagrado. Lo hacen los padres e hijos juntos, o individualmente. ” Reconforta el alma, te da fuerzas y calma el frío”, nos dice un señor de edad quien no esperaba ser fotografiado en ese momento. También nos pregunta por nuestra nacionalidad y nos pide esforzarnos en este año al despedirse.

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Así llega a su fin nuestro paseo, es hora de regresar y Gualberto no se cansa de tomar fotos en todo el interior que le ha fascinado desde nuestra llegada. Hoy ha podido ver solo una parte de esta riqueza cultural que este Japón misterioso aún guarda y que tenemos que develar a partir de nuestros ojos, dar testimonio de ello y enseñarlo a todo el mundo. Es el momento de cruzar la frontera de la puerta principal con el exterior, y vemos por última vez a los dos guardianes, los KOMAINUS (leones), apostados en cada lado. Lucen imponentes, muestran sus garras y sus filudas fauces y están con los ojos bien abiertos para reconocer al mal espíritu que ose asomarse. Y esto es mas que suficiente para que un turista insista una y otra vez en tomarle la foto más perfecta. Una vez ya en camino, sentimos la sensación de estar con mas alegría, más energía y mucho mas amor por este país en comparación al año que se fué. El Yasaka Jinja nos había infundido todo ello.

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En el reporte para todo el mundo desde Japón: Yván Ramirez Rodriguez.
Vea la galería completa de imágenes abajo.

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